Quizás no.
Tras todos mis pensamientos, surge la idea del 'quizás no'. No puedo evitar que emerja tras un recuerdo fugaz y agradable que le hace cosquillas a mi alma. Tu recuerdo.
Aquellos silbidos que rompieron la tensión de dos chicos que acababan de conocerse. Luego más tardes, una detrás de otra viendo a la misma persona, al mismo dueño de esos ojos almendrados y profundos. Y muchas situaciones absurdas que convertían el entorno en una atmósfera agradable y familiar. Canciones distorsionadas. Comentarios espontáneos.
No sueles darte cuenta, ¿verdad? Normalmente cuando estás con alguien, el tiempo que transcurre te hace inmune a todo suceso. Y cuando te alejas, cuando ya no le tienes a tu lado ni escuchas su reír, ni sientes sus abrazos, es cuando caes en la cuenta de que te ha atrapado. Como un
leopardo.

Es cuando le llamas, le envías mensajes, escribes todo lo que te pasa por la cabeza... Porque sabes que sientes algo y quieres que él lo descubra, ya que ni tú mismo puedes descifrar tu puzzle interior. Y quieres más risas, más abrazos, más momentos y más tiempo a su lado. Quieres saber más de él, lo que siente, si es feliz o no, si tiene hambre o sed, si también tiene ganas de compartir segundos contigo, salir juntos a tomar un café mientras el frío hiela en la calle, contarle entre lágrimas tu dolor porque sabes que es de los únicos que puede amainarlo, hacer fotos a su recuerdo, intercambiar momentos, disfrutar de sus latidos... Vivir sus miradas. Pero en el fondo sabes, en el fondo sé, que estoy a años luz de quien puede contemplar día a día su rostro, de esa persona con la que se abre más que con ninguna, de ser una décima parte de algo en su vida.
Y es entonces, cuando viene el
'quizás no'.
Quizás no soy la chica con la que quieres quedar cada tarde para dar un paseo. Quizás tú sueñes con leopardos y yo con cebras. Quizá yo viva en negro y tú en amarillo. Quizá no soy esa almohada que recoge tus lágrimas. Quizá no son mis abrazos los que esperas recibir. Quizá no te recuerdo a nada: ni a un olor, ni a un personaje, ni a una situación... Quizá no soy en lo primero que pienses cuando te dicen que pienses en cualquier cosa. Quizá te acuerdas de mí una vez cada seis meses.
Pero yo recuerdo encuentros en los que salgo disparada para sentirte entre mis brazos. Una tarde maravillosa en tu casa, secretos y consejos. Una noche entre luces en una sala oscura, donde no imporaba nada: Donde sólo estábamos tu y yo, tu voz y la mía. Llamadas a cualquier hora porque eres la única voz que quería oír. Días tontos como los de hoy, como los del otro día, en los que quiero ser una pieza importante en tu vida y en los que te echo de menos. Deseos de verte más a menudo, de crear juntos.Porque yo el amor lo vivo de mil maneras. Yo quiero a mi novio, quiero a mi hermana, quiero a mi cámara, a mi literatura, a los días con brisa y a los capuccinos. Quiero a las tormentas, quiero a un buen libro, quiero a Leticia. Y, siempre... Te he querido a tí,
Albert :)