La perfección se capta en instantes: Los segundos de una sonrisa, el vistazo al cuerpo desnudo de tu vecina desde la ventana, la fugacidad de un meteorito atravesando la noche, el despertar de tus sentidos con un bocado de chocolate...O una mañana de octubre.Una mañana en la que abres los ojos y, descalza, caminas sin hacer ruido hasta donde él descansa. Tierno, ingenuo, enredado entre sábanas e iluminado débilmente por los primeros rayos de sol. Entonces te acuestas a su lado con la intención de no interrumpir sus sueños -en los que esperas aparecer- y él, inconscientemente, te abraza fuertemente contra su pecho e inspira profundamente -como si supiera incluso dormido, que eres tú-.
La perfección de un instante es despertarle más tarde con caricias, con besos sobre la piel y sobre el alma, con el tenue sonido de la sonrisa de por las mañanas. Y que nos interrumpan las gotas de lluvia que impactan en las hojas de los árboles. Lluvia que llega desde un cielo gris pintado especialmente para nosotros, música dedicada para el amor entre sábanas, para las mañanas perfectas que crean los domingos mientras nos abrazamos.
La perfección es que entonces él se levante a por la cámara y capture ese momento, capture mi rostro al ritmo de 'eres preciosa' aunque no termine de creérmelo. Inmortalizar nuestra expresión de 'jamás habíamos vivido la perfección', mientras las nubes continúan llorando de alegría por nosotros.
Dicen que la perfección se capta en instantes. Y que los instantes duran milésimas. Esto jamás dejará de ser perfecto porque lo tengo grabado en el recuerdo y, en cada mañana que despierto deseando que estés a mi lado.
Y si volvemos a perdernos en tu cama, mejor no encontremos la salida :)
Te amo pequeño.





